MOTIVO

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martes, 1 de abril de 2014

RIQUELME ES BOCA

Trato de no polemizar política y futbolísticamente, porque creo que las ideas y los ideales no se modifican discutiendo con el otro. Cada uno piensa como quiere y lo que quiere y está muy bien que así sea. Pero sinceramente, escuchar al Presidente de Boca hablando sobre Riquelme, me indigna como hincha entusiasta, ferviente y apasionado que soy. Angelici, además de su escasa capacidad para ocupar el cargo que detenta y dejar mucho que desear como primer representante institucional del equipo de mis amores, es ladino, tramposo e irrespetuoso con el mejor 10 que Boca tuvo en su historia, inclusive por sobre el enorme Diego Armando Maradona (a quien valoro e idolatro dentro de la cancha y en mi opinión ha sido el mejor de todos los tiempos).
El señor Daniel Angelici nunca lo quiso a Riquelme, ni antes cuando era tesorero del club, ni ahora como Presidente del mismo, y eso, más allá de su parecer y gusto personal, no es suficiente motivo para que cada vez que Román es centro de atención periodística, él aproveche la ocasión para convertir sus palabras en dardos envenenados para quien es uno de los más grandes jugadores que hayamos tenido, tenemos y tendremos en Argentina.
No descubro nada diciendo que Juan Román Riquelme es un extraordinario jugador de fútbol, tampoco me van a dar un premio por mencionar que su personalidad no le cae bien a muchos y mucho menos voy a sorprender si afirmo que es el último gran futbolista que queda en nuestro desvalorizado fútbol local, que puede generar amores y odios extremos, justamente, por ser tan escaso y templado en sus declaraciones y tan vistoso y prodigioso en su juego.
En estos últimos días, después del último Boca-River, donde Román nos regaló una vez más, otro hermoso cuadro de su sensacional obra pictórica futbolera con un tiro libre magnífico, inmejorable,  por sobre el resultado final del 1 a 2 en contra, he escuchado y leído en los medios y las redes sociales muchísimos comentarios tan mediocres como injustos, tan mezclados como difusos  y tan intensos como absolutistas.
Mediocre es decir que Riquelme, a sus 34 años, tiene que irse a su casa a descansar, injusto es no recordar la cantidad de alegrías y títulos que nos brindó durante 18 años, y a pesar de ser conscientes que su físico no responde como en años anteriores y que sus lesiones son una carga hostil para todos nosotros como hinchas, pero seguramente mucho más para él como jugador, debemos contemplar con objetividad y sin mezquindades ni bajezas como el señor Angelici (-“ No descarto que Riquelme no quiera seguir”-) y muchos otros que tras la comodidad de estar tras un teclado y una computadora, escriben livianamente, bajezas del estilo -“Los jugadores son empleados, trabajadores, cuando rinden, sirven, cuando no, se tienen que ir. Boca tendría que tener jubilaciones para los jugadores que hicieron historia, así se pueden ir en paz”-. Gente que piensa así sobre fútbol, debe pensar bastante parecido a nivel social y eso me produce, como mínimo, resistencia, rechazo.
No voy a tratar este tema exclusivamente ‘boquense’ como algo de Estado, pero sí dejar establecido mi visión y mi sentir como sencillo hincha de Boca que respeta lo realizado, que valora los logros y honra a las personas que mantienen su esencia como Juan Román Riquelme, que además de ser un jugador admirable, inhabitual y sobresaliente, pondera como ningún otro el sentimiento ‘bostero’ a la par de su rol profesional, cosa que muy pocos han priorizado tanto a lo largo de casi 20 años en el mismo club.
Mi hermano Luciano, tan fanático y sentimental por los colores auriazules como yo, expresa algo que muchos, probablemente, deben pensar y coincidir: -“Agradezcamos que todavía podemos seguir disfrutando de su fútbol. ¿Sabés el tiempo que va a pasar para que volvamos a ver otro que trate la pelotita como Juan Román…? ¡Riquelme sigue siendo el mejor de Boca por escándalo! Hay que disfrutarlo, porque verlo jugar es una caricia a la retina. Román, junto con Palermo, fue el tipo que más alegrías nos dio a todos los ‘bosteros’. Son los dos más grandes de la historia del club. ¿Sabés a cuántos giles escuché decir que Martín era un burro? Esos mismos giles, nunca más en su vida van a ver un 9 como Palermo y ahora son los mismos que critican a Juan Román. No sean ingratos”.
Para finalizar, por mí, Román puede jugar en Boca hasta que él quiera, en inferioridad de condiciones físicas, sin correr, parado, en una pierna o sentado en una silla en la mitad de la cancha, porque él, más allá de contratos, conveniencias y economías, es el único que sustancia su categoría extraordinaria de jugador con su pasión franca, noble y verdadera por la camiseta de Boca.

7 comentarios:

  1. alcoyana-alcoyana otra vez, también soy de BOCA!!!!!!!!!!

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  2. Claudia Marcela Suarez1 de abril de 2014, 9:27

    Aguante Boquita de mi corazón

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  3. Roberto Villamar Tinajero1 de abril de 2014, 9:44

    Vamos Boca...Dale...! Un ecuatoriano Xeneixe de corazón.....Ya pasará este mal momento...

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  4. Luciano De Benedetti1 de abril de 2014, 13:10

    ME ENCANTO BROTHER QUERIDO !!! Y los que opinan que se tiene que ir es porque VERDADERAMENTE no saben un carajo de Futbol.
    Excelente !!! Te quiero Mucho Hermanito.

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  5. Q linda nota,y cuanta verdad!

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  6. Tano querido, coincido plenamente con vos, palabra por palabra. Hay que aprovechar lo poco o mucho que le quede dentro de una cancha. Igualmente quedemonos tranquilos que aunque el presidente no quiera, la Bombonera volverá a hablar para seguir disfrutandolo.

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