MOTIVO

Espacio dedicado a toda clase de comentario libre y espontáneo, despojado de intereses de cualquier tipo (y mujer)

viernes, 5 de julio de 2013

TE QUIERO, JUAN


Podría decir que mi amistad con Juan Darthés es una herencia. Una herencia mucho más valiosa que las herencias materiales o monetarias que a veces se presentan en las familias acaudaladas. Una herencia basada en la amistad, produce infinitos mayores beneficios que cualquier fortuna económica y mucho más aún, cuando esa amistad es abierta, franca y perdurable como la nuestra. Nuestra amistad heredada, ha ido tomando cada vez más fuerza a través de los años y es un logro de ambos que esto se mantenga en el tiempo. ¿Por qué hago referencia a la herencia de nuestra relación? Porque nuestros padres eran amigos en sus juventudes y a partir de ese vínculo, nos conocimos desde muy chiquitos. El destino hizo que nos dejáramos de frecuentar hasta que llegamos a la adolescencia.
El legado amistoso de nuestros viejos, también se tradujo en la búsqueda de un camino relacionado con el mundo del arte, ya que su padre, Oscar Fuentes, fue un reconocido cantor de tangos y también actor que tuvo gran trascendencia y repercusión a partir de los años ´60, ganador, entre otros logros, del Festival de la Canción de Buenos Aires con el tango de Eladia Blázquez “Mi ciudad y mi gente”, desarrollando también su carrera musical en países como Perú y Brasil. Participó también, personificándose a sí mismo, cantando, de la emblemática película argentina dirigida por Leopoldo Torres Ríos y protagonizada por Armando Bó y Andrés Poggio, “Pelota de trapo”.
Oscar, padre de Juan
Leyla, madre de Juan
    
      Orlando, mi viejo
     Mi padre con su amigo Aníbal Troilo "Pichuco"
Mi viejo y yo
Juan y mi padre en su último cumpleaños
Mi viejo siempre estuvo relacionado a la publicidad y el espectáculo; fue director artístico del Teatro Opera, creador del primer show de tango que incorporó un escenario giratorio titulado “Tango en el Odeón”, realizado justamente en el Teatro Odeón de Buenos Aires y precursor en reunir en escena a grandes figuras como Aníbal Troilo, Edmundo Rivero y Roberto Goyeneche, entre muchos otros. Además de ser un exitoso publicista de su época, habiendo fundado sus propias agencias, Olimpo Publicidad y Dinam Publicidad, mi padre también fue empresario artístico, productor de radio y televisión, ganador del Martín Fierro por el show de Gilbert Becaud en Canal 11 dirigido por Francisco “Pancho” Guerrero. Mi padre fue un tipo multifacético dentro del ámbito creativo, pero en otra oportunidad hablaré especialmente de él. La madre de Juan, Leyla Dartel, también fue actriz y actuó en varias películas argentinas y extranjeras como “Bacará”, “Cerro Guanaco”, “Cavalcade” y “Hombres salvajes”.
Los dos teníamos inquietudes artísticas (Juan y yo) y cada uno por su lado, iniciamos nuestras búsquedas; él, en la Escuela Municipal de Arte Dramático de Buenos Aires y yo, primero en la Escuela de Teatro de Idelma Nudel y después en la de mi querido Agustín Alezzo. Los dos, además, abordamos la música y coincidimos en ese camino, él desde el tango y yo desde la balada.
Este rápido resumen de nuestra historia en común sirve para reflejar la serie de factores que nos unen, más allá de la lógica identificación que existe entre amigos por códigos y valores que se comparten.
Gian Franco y Juan Tomás, sus hijos
Juan es uno de mis amigos más cercanos y queridos, a tal punto que soy padrino de sus hijos Juan Tomás y Gian Franco, en realidad, legalmente soy solo de Gian, pero espiritualmente, me siento padrino de los dos, ya que Tommy fue en sus primeros años de vida como un hijo para mí y mi mujer María Laura. También soy testigo de su casamiento con María Leone, a quien conocimos juntos una noche después de cenar con nuestro amigo en común Manuel Wirzt. Juan ha sido también testigo de cientos de inolvidables momentos de mi historia y vivenció gran parte de mi vida, cotidianamente.
Durante años de nuestras vidas, nos hablábamos todos los días por teléfono y en la actualidad, no pasan más de 10 días sin comunicarnos. En nuestros años de solteros, hemos vivido juntos compartiendo departamento y nuestra convivencia fue impecable, es más, hasta podríamos haber mejorado la famosa versión de Neil Simon “Extraña Pareja”, ya que nos llevábamos mucho mejor que Jack Lemmon y Walter Matthau en la película. (¡Cuac!) (Me gusta incluir el ¡Cuac! característico sonido del pato, como remate de ciertos párrafos que conllevan algo de humor o inofensivo sarcasmo).
Tenemos juntos incalculables anécdotas, infinitas vivencias compartidas, de las buenas, de las malas, de las muy buenas, y no tan buenas… como el destino mismo, que nos marca el camino. Todo lo experimentado ha servido para vigorizar nuestra amistad, la cual ha tenido etapas de alejamiento físico, pero no espiritual. Todo lo que hemos vivido juntos, no lo vamos a volver a vivir con otro amigo, todo lo que nos ha pasado conjuntamente, no lo vamos a poder repetir con un tercero, todo lo que ambos sentimos por nuestra amistad, no lo vamos a palpar nuevamente por alguien más, por eso me quedo con una frase que Juan me dijo el  año pasado en el día del amigo: “A la hora de hacer el balance de las amistades, vos sos mi mejor amigo”. Y con eso, me basta y sobra.
El cariño es recíproco, el amor de amigos que nos tenemos es más fuerte que cualquier motivo externo circunstancial que pudiera herirnos, como en algún momento nos ha pasado y por suerte, hemos superado ampliamente. Ver a sus hijos Tommy y Gian, adolescentes, bien crecidos y proyectando su futuro dentro de la música, me emociona francamente porque además de su nobleza de pibes buenos, continuarán el legado musical de Oscar y Juan, su abuelo y padre, respectivamente.
 
Esta idea que me surgió espontáneamente, de compartir con quienes pasaran por aquí a leer mis ideas, ocurrencias, pensamientos y sensaciones, es muy gratificante para mí y en cierta forma egoísta, porque me permite revalorizar internamente el cariño y el amor por los que quiero, utilizando este espacio y pudiendo hacer público mi sentimiento puro y sincero por la gente que quiero.
TE QUIERO, JUAN. 

8 comentarios:

  1. Me encanta!!!! Los dos son seres de luz, realmente personas que traspasan el simple hecho de ser (talentosísimos) artistas, para brillar más por su honestidad, valores humanos y su alma.....realmente me encantó espiar un poquito todas estas "intimidades" que contás..... besos!!!!

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  2. ME GUSTA la foto-con mayùsculas-Aguante Juan con todas las pavadas q se dicen!

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  3. Lo unico que te puedo decir es que es maravilloso saber que existe tan linda gente: vos, él, Manu y tantos tantos bellisimos seres entrelazados. Son increibles!!!!

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  4. Sos un grande Orlando!!!! Admirable tus palabras llenas de sentimientos, siempre presente y resaltando eso tan bello que nos engrandece.. LA AMISTAD!!! Saludos y mi cariño de siempre.!!!!

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  5. Rominita Ramos Rivera6 de julio de 2013, 23:22

    ME GUSTA tmb con mayúsculas! Me emocione al leer qué hermosas palabras tenes para tus amigos! Se nota qué dos un gran tipo orlando! Besotes desde san nicolás!

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  6. sos un gran amigo orlando! se nota que tenes una buena madera porque no todo el mundo habla de sus amigos como vos lo haces. estuve viendo todo tu blog y sos un amigo de fierro. me gustaria haber sido tu amigo para tener un amigo como vos. bendiciones!

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  7. Gracias por compartir toda esta hermosa historia, yo he seguido desde hace unos años a Juan y lo admiro mucho porque trasmite todo...es genial.. se merece q lo quieran los amigos de verdad y familiares. saludito desde Colombia!

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  8. aguante!!!! los amigos sean unidos porque esa es la ley primera dice el Martin Fierro y yo creo que ustedes son de fierro como amigos y como artistas. Viva la amistad verdadera!!!

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