MOTIVO

Espacio dedicado a toda clase de comentario libre y espontáneo, despojado de intereses de cualquier tipo (y mujer)

lunes, 30 de diciembre de 2013

¡ARMONÍA, EQUILIBRIO Y AMOR! ¡FELIZ 2014!

Apenas quedan un par de días para cerrar el 2013 y como de costumbre, cuando se acercan las últimas jornadas del año, hacemos balances, reflexionamos sobre lo ya realizado, evaluamos lo que está por venir y se entremezclan las sensaciones; recorremos distintos estados de ánimo  que hacen de los sentimientos surgidos en forma natural, un recorrido activo por los vaivenes de la cotidianeidad y el futuro. Repasamos los hechos positivos, los inoportunos, los momentos felices, los inconvenientes, los sucesos alegres, sorpresivos, divertidos, molestos, los reencuentros, desencuentros, las circunstancias placenteras, las discusiones, los amores, desamores, nostalgias, recuerdos, esperanzas, sueños, realidades… en fin… lo de siempre, lo que todos transitamos año tras año.
Lo que más valoro de este repaso al que hago referencia, es que una gran mayoría de personas lo hacemos despojados de cargas externas, conflictos y beligerancias, rescatando lo positivo, lo auténtico, lo provechoso, sin dejar de lado los tristes acontecimientos sociales que vivimos en nuestra querida Argentina desde hace algunas semanas, que afectan a muchos ciudadanos y lamentablemente intensifican y exacerban antinomias políticas y puntos de vista alejados, muy distantes, casi irreconciliables, de manera penosa y angustiante.
La mejor forma de recobrar la armonía, el ánimo, los buenos deseos, es a partir de la calma, la concordancia, la inteligencia y el equilibrio, sin perder nunca el objetivo del bien común, de la unidad, el entendimiento y la fraternidad, por más que ciertas injusticias sociales existan y por momentos, nos sobrepasen y provoquen ira.
No me he transformado en un pensador reflexivo budista, ni en un discípulo directo de Mahatma Ghandi, aunque mucho me gustaría acercarme a su filosofía y llevarla a la práctica en el día a día (pero se hace difícil), solamente intento resguardarme y preservar a los que quiero y me quieren, y también a aquellos que están cerca mío, de las energías negativas y los malos pensamientos, porque estoy convencido que todo lo que uno genera para bien, vuelve bien y aquello que se acompaña con rencor, desprecio y rabia, regresa también del mismo modo.
Si lastimamos o defraudamos a alguien, siempre, lo mejor es pedir perdón, de la misma manera que es muy gratificante perdonar a quienes quizás hayan actuado igual con nosotros; nadie es perfecto y ninguno hace todo bien, así que creo que es muy saludable para el espíritu y el alma, intentar llevar a la práctica esta idea, aunque sea una actitud egoísta, por el solo hecho de sentirse bien uno, ya que además podemos generar algo parecido en el otro.
“Ama a tu prójimo como te amas a ti mismo” sentenció hace dos mil años Jesús de Nazareth y cabe preguntarse dadas las actitudes y circunstancias actuales de la humanidad: ¿Cómo hacer para amar al prójimo si ni siquiera nos amamos a nosotros mismos? Simplemente, es una reflexión que comparto con los que se acercan por aquí de vez en cuando, porque desde hace un largo tiempo a esta parte, me da vueltas por la cabeza la idea frecuente, insistente, de hacer el esfuerzo por tratar de ser mejor persona cada día, aunque no esté de moda, ni tenga repercusión mediática, ni sea noticia, ni salga en televisión. Es lo que trato de inculcarles a mis hijos, lo que pruebo llevar a cabo a diario en la medida de mis posibilidades y lo que les sugiero que hagan, aunque sea, reitero, por individualismo y bien propio.
A nivel personal, debo agradecer la fortuna de contar con salud, fundamentalmente, y tener el amor de mi familia, amigos y todos aquellos que gracias al contacto directo que facilitan hoy las comunicaciones, me hacen saber su cariño, afecto y calidez desde distintos lugares del mundo que he tenido y tengo la suerte de recorrer con mi profesión desde hace tanto tiempo. Gracias por hacerme llegar su aprecio y sentimiento a todos los que me escriben desde Uruguay, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú, Paraguay, República Dominicana, Nicaragua, Venezuela, México, Estados Unidos, España, Italia, Grecia y algún otro país que quizás me queda en el tintero. Gracias, también a mis amigas y amigos de Argentina que siguen compartiendo calurosamente mis canciones, a quienes les debo ese cariño firme y duradero.
Les deseo una buena vida a todos, nos deseo lo mejor en conjunto, que podamos seguir soñando, deseando, anhelando y que esos sueños, deseos y anhelos se vayan haciendo realidad, a pesar de los esfuerzos y contrariedades, que se puedan ir cumpliendo los objetivos planteados con salud, amor… y un poco de dinero, ¿por qué no?, rodeados de la gente querida, recordando a los ausentes amados y disfrutando la vida con fe y optimismo.
¡FELIZ 2014!

martes, 10 de diciembre de 2013

DEMOCRACIA PARA SIEMPRE

En estos últimos días están ocurriendo hechos sociales en Argentina que entremezclan reclamos salariales de la policía, comprensibles en su derecho, pero equivocados en su forma, saqueos injustificables e inadmisibles de gente inescrupulosa y ciertos pensamientos oscuros, confusos, vergonzantes que dejan mucho que desear. Hoy se cumplen 30 años de DEMOCRACIA y más allá de las personas que inexplicablemente a mi entender, son funcionales al caos y el desorden que provocan algunos miserables, tenemos que saber y defender el sistema democrático por sobre todas las mezquindades, codicias y bajezas. ¡VIVA LA DEMOCRACIA!

viernes, 6 de diciembre de 2013

AÑOS QUE VAN... AÑOS QUE VIENEN...


Cuando se cumplen años, generalmente, uno hace un repaso de lo vivido, un resumen de lo obtenido, una recapitulación de lo establecido y mucho más, cuando se aborda una nueva década como la que hoy estoy capitalizando; No todos los días se cumplen 20 años… ja ja ja… bueno, dos veces 20 años… ja ja ja… bueno, algo más de dos veces 20 años… ja ja ja…
Dalmiro Sáenz escribió alguna vez: “Cuando se tiene 20 años se tiene el alma del marinero, una canción en la boca y una mujer en cada cuerpo. Se tiene el mar en los ojos y una sonrisa en los labios. La libertad en el cuerpo y a flor de piel.
Cuando se tiene 20 años se tiene todo por delante, la primavera en la frente y el porvenir en cada mano. Se tiene toda la vida, la transparencia del agua, y el corazón está abierto de par en par.
Cuando se tiene 20 años se tiene toda la rebeldía, se odian a los carceleros, la esclavitud y las tiranías. La sangre hierve en las venas, queremos cambiar el mundo de la noche a la mañana, sin esperar. Cuando se tiene 20 años, se tiene toda la verdad”.
Y esa verdad juvenil, arrogante, desprejuiciada y arrolladora es la que nos impulsa a recorrer con ansia e ilusiones, el camino que el destino nos tiene preparado en esta vida terrenal. Así, con ganas y esperanzas, con incertidumbre y temor, con anhelo y confianza, me inicié en el maravilloso mundo del arte, siendo aún un muchachito frágil.
Desde muy pequeño, en forma natural y espontánea, sentí atracción por la música; a los 8 años recibí como regalo mi primer disco, uno de los Beatles, y a partir de allí, la magia musical me acompañó incondicionalmente. A los 10, jugaba a hacer radio con un flamante grabador que mi padre me trajo de sorpresa en uno de sus viajes de trabajo por el exterior, y a los 15, ya musicalizaba dos programas en Radio Excelsior, con las sólidas conducciones de Juan Carlos Beltrán y Pedro Aníbal Mansilla respectivamente. A los 16 años comencé a estudiar teatro, primero con Idelma Nudel y después con Agustín Alezzo y meses antes de cumplir 18, debuté en televisión, como actor, personificando a un mancebo profesor de música en “Señorita Maestra”. Paralelamente, firmé contrato con CBS (compañía discográfica líder de aquella época, actualmente transformada en Sony Music) y comencé a grabar mi primer disco. Todo se fue dando en forma concatenada, bajo el acompañamiento del esmero, el trabajo, la fuerza y también del azar.
Mi profesión, nuestra profesión (hablo en plural porque incluyo y abarco al mundo artístico en general, que concilia la actuación, la danza, el canto, la poesía, la música, la dirección, la producción, la pintura, la escritura, el dibujo, la fotografía, la locución, el modelaje, el arte en todas sus dimensiones) posibilita la expresión cultural desde los más disímiles lugares, bajo el manto puro de la libertad y el privilegio único de la franqueza espiritual. Así lo siento yo y de esta espontánea y despojada manera que menciono, intento llevarla adelante desde hace casi 30 años.
Como dije anteriormente, asumí la responsabilidad de hacer lo que me gusta desde muy jovencito, tuve mucho empeño, bastante vigor, algo de intuición, abundante trabajo, gran tesón y suficiente suerte para lograr mis objetivos en forma temprana y exitosa. Sin ánimo de ningún alarde, ni falsas modestias, puedo decir que alcancé metas muy importantes siendo aún novato e inexperto, mantuve siempre mi eje, sin salirme de la esencia y los valores que mis padres me inculcaron desde niño, conocí la fama internacional, el asedio casi desenfrenado de admiradoras y fanáticas, la venta masiva de discos en distintos países de Latinoamérica, obtuve premios, reconocimientos, discos de oro y platino, conocí Presidentes de diversas naciones, entablé relación con grandes artistas del mundo, tuve la enorme fortuna de llenar estadios con 25.000, 22.000 y 15.000 personas, recorrí diferentes países y culturas, tengo la inmensa suerte de sentirme querido por disímiles públicos de Latinoamérica, gané muchas amistades, gocé distintos amores, disfruté de las pasiones, sobrellevé los desencantos, coexistí con los éxitos y las contrariedades tanto profesionales como personales, tengo la gran fortuna de llevar adelante mi carrera de manera tenaz y continuar trabajando en lo que siempre me cautivó, a pesar de los altibajos que caracterizan a la actividad, valoro mucho contar con algunas canciones de mi repertorio que se han mantenido en el tiempo en distintos países de habla hispana y ya forman parte del catálogo melódico internacional, agradezco haberme desarrollado en otros ámbitos artísticos, más allá de la música, que envuelven la conducción, la animación, la actuación y también la producción, pero fundamentalmente, acaparo el amor de mi familia y amigos, que forman parte del tesoro más importante que uno puede obtener.
El afecto, el cariño, el amor, son los mayores logros que se pueden conseguir en el trayecto que nos toca recorrer por la vida, más allá de las ganancias materiales, las consecuencias del trabajo y los resultados conquistados; creo fehacientemente en la fortaleza que nos da el amor sincero, en la solidez que provoca el afecto franco, leal y en la buena energía que produce el cariño cuando es noble y genuino.
“A partir de mañana empezaré a vivir la mitad de mi vida”, canta Alberto Cortéz en una de sus magníficas creaciones y más allá de ser una verdad irrebatible, me parece mentira que el tiempo haya pasado tan rápido. Cierro los ojos y rápidamente se entrelazan mi niñez, mi adolescencia y mi adultez, combinando recuerdos que van desde las mañanas donde mi madre me despertaba para ir al colegio, malcriándome al ponerme las medias todavía dentro de la cama, mis compañeros queridos del Instituto Lange Ley, el programa “Viendo a Biondi”, mi preferido por aquél tiempo de niño, los primeros amores, el olor a tostadas recién hechas en casa de mi abuela Bruna, la Nonna, los domingos soleados junto a mis viejos, el nacimiento de mi hermano Lucky, el primer beso apasionado, los veranos en Mar del Plata, la aventura del viaje con mis amigos adolescentes a Miami, la ansiedad por el primer auto, la ilusión de ser jugador de fútbol, el debut como cantante en televisión, el primer show en vivo, los abrazos con mis amigos, amores, pasiones, decepciones, los nacimientos de mis dos hijos, en fin… mi vida toda abreviada en un mental compilado veloz que se asemeja a un film proyectado en cámara rápida.
Dicen que la edad se lleva en el espíritu y que a su vez, ese espíritu es el que rige la manera con que cada uno sobrelleva el tiempo que tenemos en vida y de vida. Y si bien, la juventud está acompañada de la frescura, el atrevimiento y la belleza, elementos únicos, privilegiados e incomparables, a medida que uno crece, va descubriendo y manifestando nuevas sensaciones que se asocian con la confianza, la seguridad, la determinación y la armonía.
La belleza física no es eterna, indefectiblemente, los años transitados van modificando nuestra apariencia y aunque no todo en esta vida pasa por lo estético, atesoro con ternura el brillo de los ojos jóvenes, la tez tersa, el cabello brillante, la piel suave, el cuerpo fuerte, vital… sin dejar de disfrutar el presente, haciendo hincapié en el contenido interior más que en el externo, intentando una madurez digna, con las ganas intactas, las energías íntegras, el ímpetu inalterable, las fuerzas enteras y la esencia indemne.
Siempre es lindo cumplir años porque nos recuerda lo que hemos sido y afianza lo que somos, mucho más, cuando el balance de lo realizado es mayoritariamente más feliz que desdichado y a pesar de la inevitable edad cronológica que la eventualidad nos presenta, uno se sigue sintiendo  como de 20 años, porque como dice el destacado Dalmiro Sáenz: “Cuando se tiene 20 años se tiene toda la verdad”. 

martes, 5 de noviembre de 2013

UN AÑO, YA...


“A veces presiento que mi alma está en sombras, entonces me inclino, te beso y hay luz y me salen lindas palabras, muy tiernas, sonrío y me digo: esto es el amor” – .
 Así comienza el recitado introductorio de una canción de Leonardo Favio, que lleva como título “Ni el clavel ni la rosa” reflejando, en parte, la simpleza y belleza poética que Leonardo utilizaba cuando componía.
 – “Recuerdo que una tarde descubrí que tu pelo olía como huele la flor de un limonero, hurgando en tu mirada yo supe que había cielo y mi boca en silencio murmuró una canción” –.
Tal como lo muestran estas palabras que escribió a finales de la décda del ´60 para uno de los temas que integran su primer disco larga duración (de esta manera se los llamaba en aquella época a los CD de hoy, también Long Play o LP), así era él. Sencillo, profundo, humilde, directo…
Su talento natural, intuición y creatividad lo guiaban y amparaban ante cualquier contratiempo o viscisitud que se le presentara, sea en lo artístico o en lo personal y esas mismas condiciones lo transformaron en inolvidable, irrepetible, irreemplazable.
Hoy hace un año de su partida física e inevitablemente es un día triste para mí, porque más allá del sustancial significado que su figura tuvo en mi decisión adolescente de seguir el camino artístico, la cotidianeidad y la infinidad de hechos y momentos que viví a su lado, me marcaron para siempre también en lo personal.
El cariño, la calidez y la dilección que siempre me brindó desde mis cinco años de edad, hicieron que invariablemente lo sintiera parte de mi familia, de mis afectos más cercanos, de mi más queridos sentimientos y por eso su imagen se potencia, se fortalece y se agranda cada vez que hago referencia a él.
Infinidad de notas sobre su trabajos cinematográficos, sus canciones emblemáticas y su obra artística integral se han publicado a lo largo de los 44 años de trayectoria profesional que ha mantenido por casi todo el mundo de habla hispana. Se han editado libros sobre su filmografía, variadas ediciones y reediciones de los discos que ha grabado, espectáculos basados en su figura (inclusive el mío, donde recorro mi historia de vida con él), publicaciones especiales de revistas y diarios que se han acompañado con su música y su cine en reiteradas ocasiones, en fin… muchas manifestaciones expuestas de la dimensión cultural y popular que Favio representa, pero yo quiero reflejar aquí, su trascendencia personal, más allá de lo artístico.
Todos los que lo hemos conocido cercanamente, amistosamente, cariñosamente, de manera casi familiar, sabemos que Leonardo dejaba su sello indisoluble en todo aquel que lo tratara. Hace un par de meses, Ernesto Beúnza, un gran amigo suyo, a quien también quiero mucho, me contaba algo que él siempre le repetía en vida a Leonardo:  -“Vos ponés nerviosa a la gente”- le decía, y era realmente cierto. Sin saber por qué o quizás sí, comprendiendo la consideración, el respeto y la admiración que provocaba, muchas personas se sentían inquietadas, avasalladas por su presencia y eso lo producen solo los elegidos como él, que a pesar de su sencillez y humildad, acrecentaba su grandeza, producto, justamente, de su simpleza y naturalidad.
Muchas veces le he dedicado espacios en este blog, siempre será un personaje presente en todo lo relacionado a lo que yo haga, porque inevitablemente, Favio, ha marcado mi vida; por eso, nuevamente y hoy más que nunca, en el primer año sin él, le dedico mi inmenso cariño, mi enorme admiración y mi agigantado recuerdo.
Desde su ida, en estos 12 meses, varios han sido los homenajes, las celebraciones a su obra, los complejos culturales, festivales y salas artísticas que han tomado su nombre como propio, situándolo por siempre para la posteridad; Seguramente, muchos otros sucesos populares que rodeen su imagen y representatividad serán los que vendrán, pero lo que más destaco de las variadas demostraciones de respeto y afecto que le rinden tributo, es la emoción que rodea a aquellos que participan de los mismos, y eso es lo más notable y relevante para mí. Porque esas emociones a las que hago referencia son naturales, espontáneas, genuinas y tienen un significado quizás extraordinario y hasta ideológico, que expone lo que era Favio, lo que es su figura y lo que será en el futuro su evocación permanente.
A lo largo de su trayectoria, siempre fue uno de los elegidos por humoristas e imitadores a la hora de recrear sus canciones, justamente, por su personal forma de cantar, algunos lo siguen haciendo y otros se han transformado en recreadores de su repertorio, inclusive, tomando su característico pañuelo en la cabeza para acercarse un poco más a su imagen; todos ellos y seguramente muchos más, incluídos yo y renombrados artistas como Jairo, Raphael, Manuel Wirzt e Iván Noble, entre otros, mantendremos vigente su figura, al igual que su hijo Nicolás, interpretando sus temas en los escenarios donde nos presentemos, llevando a cabo, no tributos, ni homenajes, sino como bien ha denominado mi querido Nico (su heredero) la “Celebración viva a la obra de Leonardo Favio”.
Para los que lo quisimos tanto como yo, no es nada fácil aceptar su partida de este mundo terrenal, para los que lo han admirado a través de más de cuatro décadas, presumo que tampoco es sencillo admitir su ausencia, porque fundamentalmente su alejamiento físico, representa la ida del sonido, la imagen y la emoción en un solo concepto. Favio será por siempre uno de los representantes de la cultura argentina, un artista nuestro que se destacó en diversos rubros, alcanzando un lugar de privilegio entre lo masivo popular y lo intelectual, un hombre que más allá de ideales e ideologías, sostuvo un compromiso social coherente y congruente, un creador de sueños musicales y cinematográficos que desde su talento innato, supo construirse a sí mismo desde la marginalidad humilde y cruda hasta la notoriedad suprema de transformarse en Embajador Cultural Permanente de Argentina.
“Y le canté al milagro de saber que me quieres, y le grité a la gente que el sol se te parece; y que nada me importa, ni el clavel, ni la rosa, y que la primavera pasa sin que la vea porque lo abarcas todo, hasta el placer que ignoro; y el aire que respiro no me sirve de alivio si no siento el aliento de tu boca en mi boca; y si veo algún niño, mientras fumando espero, le digo que es muy lindo y en su risa te veo” –.
Ese amor que volcaba en sus canciones, en sus películas, también lo generaba en su vida.
    
    

‘Chiquito’, Fuad, Leonardo, el Turco, el Loco, Favio, como quieran nombrarlo o como lo hayan llamado y quieran recordarlo, estará por siempre presente, porque ya sea en un escenario, en algún set de filmación, en las radios, en la televisión, en internet o en la vida misma, su alma de niño invencible revivirá en imágenes, poemas y canciones ‘simples y sencillas’, de ‘vuelos rasantes’ (como le gustaba mencionarse o denominar, a veces, a su obra), alcanzando la utopía de ser eterno, constante, perpetuo desde, con y para la gente.
Por siempre y para siempre, mi entrañable Leonardo Favio.

martes, 29 de octubre de 2013

LOS MEDIOS TRAS LA LEY


Después de tantas idas y vueltas, de duros tires y aflojes, de astucias y artimañas varias, finalmente, luego de cuatro años de espera, por una apelación del Grupo Clarín, que se sentía “afectado” por la ley votada en el Congreso de la Nación por diputados y senadores por amplia mayoría en el año 2009, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, determinó constitucional la mencionada Ley de Medios, constituída originalmente como Ley 25.566 de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Creo que es muy válido y positivo para todos que exista una ley desmonopolizadora, donde el espacio de los medios sea  de muchos dueños y no solo de algunos, donde se puedan ver, leer y escuchar distintas miradas, diferentes puntos de vista, mayores alternativas artísticas e informativas.
La libertad del estado democrático nos propicia la gran dicha de que cada ciudadano piense y opine según sus convicciones, yo, respeto a todas, las que coinciden con mi pensamiento y las que disienten, siempre en el marco de la cortesía y consideración. Digo esto último, porque últimamente muchos de los que se quejan de la supuesta soberbia e intolerancia, son los que más agreden, ofenden y descalifican, sin darse cuenta o quizás expresamente, que el fanatismo y la obsecación nunca son buenos consejeros.
Lo cierto es que el Máximo Tribunal, después de la demanda que frenó la ley durante cuatro años, reitero, por parte del Grupo Clarín, que es el de mayor poder mediático, ya que cuenta con 238 licencias a nivel nacional, declaró constitucionales los cuatro artículos cuestionados por el multimedios: 41, 45, 48 y 161.
No entro en la guerra que hoy se libra en nuestro país sobre ser K o anti K, porque no me parece que es un tema para limitarlo a esa antinomia política, sino todo lo contrario, intuyo que es a favor de todos y para todos, por eso expreso mi consenso sobre la feliz contingencia de contar con una ley que exije una distribución de medios más pareja, ecuánime y equitativa.
En el fallo mayoritario, los magistrados consideraron que "no se encuentra afectado el derecho a la libertad de expresión del Grupo Clarín" y que las "restricciones de orden estrictamente patrimonial" que establece la norma "no son desproporcionadas frente al peso institucional que poseen los objetivos de la ley". Afirman que la ley "regula el mercado de medios de comunicación sin efectuar distinción alguna respecto a los sujetos alcanzados por sus disposiciones", es decir, que no apunta a perjudicar a un grupo o medio en particular, sino que regula a todo el mercado audiovisual.
"No surge de la pericia que las restricciones tengan entidad suficiente como para comprometer o poner en riesgo la sustentabilidad económica u operativa de las empresas que componen el Grupo Clarín, aun cuando pueda conllevar una disminución de sus beneficios o rentabilidad", afirman el fallo que lleva las firmas de Lorenzetti, Zaffaroni, Highton de Nolasco, Petracchi, Maqueda y Argibay, estos últimos con disidencias parciales. Los jueces entendieron que la conclusión del perito económico sobre la falta de sustentabilidad que la regulación le impone al grupo es "una afirmación dogmática que no ha sido debidamente fundada".
Además, el Máximo Tribunal se pregunta "cómo es posible que otros grupos licenciatarios resulten económicamente sustentables" si fuera cierto el argumento de Clarín de que su adecuación al límite de licencias lo tornará inviable económicamente. El fallo apunta que la libertad de expresión puede ser entendida en dos dimensiones, la individual y la colectiva, y entiende como correcto que el Estado regule en ese aspecto.
"Los medios de comunicación tienen un rol relevante en la formación del discurso público, motivo por el cual el interés del Estado en la regulación resulta incuestionable", afirmaron los ministros, y argumentaron que es lícita la "sanción de normas que a priori organicen y distribuyan de manera equitativa el acceso de los ciudadanos a los medios masivos de comunicación". Además, no hicieron lugar a la distinción entre las licencias que ocupan espectro radioeléctrico y las que no (como la televisión por cable), al sostener que "el fundamento de la regulación no reside en la naturaleza limitada del espectro como bien público, sino, fundamentalmente, en garantizar la pluralidad y diversidad de voces".
Sobre el artículo 45, que establece los límites a la multiplicidad de licencias, la Corte consideró que las restricciones "aparecen como apropiadas o aptas para permitir la participación de un mayor número de voces" y dio por justificada para la televisión por cable la limitación al 35 por ciento de abonados y a 24 licencias, como así también la diferenciación entre TV por cable y satelital. En tanto, el fallo declara constitucional el plazo de un año dispuesto por el artículo 161 para la adecuación, y afirma que al estar vencido ese plazo "el artículo 161 de la ley resulta plenamente aplicable a la actora".
Sobre el final de la resolución, el Máximo Tribunal recordó que no es su función establecer "si la ley 26.522 se adecúa o no a los avances tecnológicos, si es una ley obsoleta, si se trata o no de una ley incompleta o inconveniente, o en otras palabras, si se trata de la mejor ley posible". Además, apuntó al Gobierno al afirmar que la norma "perdería sentido sin la existencia de política públicas transparentes en materia de publicidad oficial".
También señaló que "la función de garante de la libertad de expresión que le corresponde al Estado" se desvirtúa si a través de subsidios o del reparto de la pauta oficial "los medios de comunicación se convierten en meros instrumentos de apoyo a una corriente política determinada o en una vía para eliminar el disenso y el debate plural de ideas". En el mismo sentido, rechaza que los medios públicos sean "espacios al servicio de los intereses gubernamentales" e insta a que la Afsca sea "un órgano técnico e independiente".
Celebro la Ley de Medios constitucional por la real diversidad periodística, por la difusión radial del 30% de músicos argentinos y 15% de producciones independientes, y porque posibilita más amplitud de trabajo y opinión. Viva la Democracia y la pluralidad de la información.

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