MOTIVO

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jueves, 14 de junio de 2012

GARGANTA DE BLUES


La vida es muy corta y en cualquier momento se puede interrumpir abruptamente, por eso tenemos que aprender a disfrutarla día tras día y poner en práctica lo que muchas veces repetimos de la boca para afuera, pero no llevamos a cabo cotidianamente, cuando hacemos referencia al aprovechamiento de los lindos momentos, de las buenas compañías, de la familia, los amigos y la gente querida.
Adrián Otero, gran cantante, talentoso artista argentino, falleció súbitamente hace dos días en un accidente automovilístico y produjo un vacío más dentro del golpeado mundo de la música argentina. Los golpes a los que me refiero, no solo son profesionales, ya que la industria musical de nuestro país, viene siendo bastante vapuleada desde hace un largo tiempo a esta parte, sino también emocionales, porque en un lapso corto de tiempo, hemos perdido físicamente a varios importantes representantes artísticos argentinos.
Otero fue un vocalista muy personal, de gran calidad y distinguida presencia, que dejó su sello marcado a fuego como cantante de Memphis, La Blusera, una banda de blues y rock nacida en el año 1978, de la cual fue voz mandante y compositor de gran parte de su repertorio desde 1980 hasta 2008.
Tuvieron muchos éxitos en su extensa trayectoria, entre los cuales puedo recordar “Blues de las 6 y 30”, “La flor más bella”, “La Bifurcada”, “Rodar o morir”, “Irresponsables”, “Un montón de nada” y “Moscazo, pizza y fainá”, entre muchos otros.
Se dieron el gusto de tocar en el Teatro Colón de Buenos Aires, acompañados por la Orquesta Sinfónica Nacional, con quienes reversionaron sus canciones para la ocasión en mayo de 2002. Hicieron más de 2.300 presentaciones en vivo y grabaron 13 discos. Se destacaron siempre por mantener una coherencia musical y respetar su ideología artística, además de transformarse con los años, en un sello indiscutido del blues argentino.
Adrián Otero, porteño de ley, hincha fanático de Vélez Sarfield y particular personaje, se caracterizó siempre por su talento vocal, estilo personal y solvencia escénica, que acompañaba con un estilo bohemio y frontal, en su forma de ser.
Es doloroso perder artistas de su talla y mucho más cuando todavía tenía mucho para entregar y compartir con todos los que lo admiramos.

Tenía solo 53 años y hacía 4 que había reestructurado su vida personal y también su carrera artística, grabando su disco debut como solista titulado “Imán”, motivo por el cual tuve oportunidad de relacionarme más asiduamente de lo que lo había echo en años anteriores, coincidiendo circunstancialmente en eventos, reuniones y festivales. Mi labor como productor general durante dos años de una radio de rock nacional dirigida por Gustavo Lutteral (RPN 93.7), permitió el contacto más directo entre nosotros y que descubriera a un tipo muy cordial, afable y afectivo, además del conocimiento que ya tenía sobre su calidad artística.
Lamentablemente, un accidente automovilístico en la autopista Rosario-Córdoba, tras una imprudencia o descuido por apagar un cigarrillo, según contó su sobreviviente acompañante Analía Miguel, provocó el fallecimiento, después de varios trompos y volcar en su Honda Accord, modelo ´94, que él mismo manejaba.
Para cerrar este sentido recuerdo en su memoria, quiero compartirles una autodefinición que Adrián hizo en una entrevista de 2001 sobre sí mismo: - “Siempre fui un hombre muy popular, fui a colegios del Estado, paré en la esquina, soy un muchacho de barrio. Cuando aparecí en la tele, todos los vecinos dijeron: “¿Mirá vos?… Trabaja”, sino nadie sabía qué hacía yo volviendo casi siempre a las dos de la mañana”. -
Quedará su recuerdo imborrable en todos los amantes del blues y su voz única, con ese toque característico rasposo y personal, permanecerá inalterable de aquí a la eternidad.

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