MOTIVO

Espacio dedicado a toda clase de comentario libre y espontáneo, despojado de intereses de cualquier tipo (y mujer)

miércoles, 28 de diciembre de 2011

¡¡¡ FELICIDADES !!!

Cuando llegan los últimos días de cada año, lo que casi todos hacemos en algún momento de reflexión, es confeccionar un balance de lo realizado, de lo vivido hasta aquí y evaluar, proyectar y posicionar lo que vendrá. Esto es lo que intento hacer en este momento. En lo personal, priorizo fundamentalmente la salud, todo lo demás es secundario, ya que sin salud, nada es posible. El tener la dicha de poder disfrutar la vida sin mayores sobresaltos orgánicos, físicos, mentales, hacen que también uno se sienta pleno a nivel espiritual. En una época donde pareciera ser que todo pasa por lo material, donde la información que recibimos de los medios masivos (tele, radio, diarios, etc) nos inculcan erróneamente la idea preponderante de “cuánto más tengo, más valgo”, yo creo que lo esencial es todo lo contrario, saber que “cuanto más valgo, es cuanto menos tengo” porque de esa manera, tendremos a nuestro lado la gente que nos quiere por lo que somos y no, por lo que poseemos o aparentamos. No es mi intención, compartir un mensaje místico ni nada que se le parezca, sino transmitir el sentimiento que fluye desde mi interior en forma natural, genuina y simple. Estoy convencido que, como decía el querido Facundo Cabral, “si los malos supieran el buen negocio que es ser bueno, serían buenos aunque sea por negocio…” No sé si soy completamente bueno, por lo menos intento serlo y con eso me basta y conformo. Lamentablemente, existen muchos que eligen caminos equivocados, emparentados con las malas energías, con lo peor del ser humano y eso ya no depende de uno, sino de aquellos que deciden vivir ese sendero oscuro, vaya a saber por qué misteriosas razones. El hecho de ser positivos, de tratar a los demás como nos gustaría que nos trataran a nosotros, de hacer las cosas más simples cuando lo que nos rodea pareciera más complicado, de ayudar al prójimo en la medida de nuestras posibilidades, nos hace mejores personas, nos nutre de tranquilidad espiritual y nos ayuda a disfrutar más placenteramente la maravillosa oportunidad que tenemos de vivir la vida. Esta vida que es una, única, irrepetible, merece ser vivida en forma plena, íntegra y cabal. Una de las tantas cosas importantes que la vida nos ofrece es la libre elección, por más que muchas veces, algunos se hayan empecinado en coartarnos esa distinción y justamente esa libertad nos hace aún más libres, ya que solo la libertad de pensamiento y espíritu, nos libera de angustias y ataduras. Indefectiblemente, siempre habrá algunos que estarán de un lado y otros del otro, pero esas diferencias deben servirnos para confluir en pos del bien común. En lo profesional, también estoy complacido por la oportunidad de seguir haciendo lo que me gusta, de continuar cantando, de editar un nuevo disco, de realizar un proyecto basado en mi entrañable Leonardo Favio, de poder recorrer lugares tan queridos por mí en muchas partes de Latinoamérica y de recibir el enorme cariño de muchísima gente que después de 26 años de profesión artística, me nutre el alma con su calidez, su afecto, su amor. A todos les deseo un año 2012 en el que puedan concretar sus sueños pendientes, en el que puedan crecer espiritualmente, personal y profesionalmente, en el que logren tener muchas más alegrías que tristezas y ser más felices, más armónicos, más plenos; todo con mucha salud, reitero, para poder seguir disfrutando el regalo maravilloso que la vida nos da: la vida misma. ¡¡¡ FELICIDADES !!!

lunes, 12 de diciembre de 2011

EL GRAN ALBERTO DE MENDOZA

Lamentablemente, estas noticias son las que uno no quisiera recibir y tampoco compartir, pero la vida tiene la natural compensación de momentos bellos, alegres, felices y otros, feos, tristes y difíciles. Falleció Alberto De Mendoza, un gran actor argentino con una extensa trayectoria internacional y profundo sentimiento nacional.

Radicado desde hace varias décadas en España, nunca dejó de ser netamente porteño, con su decir arrabalero, su clase de “señor” en el trato respetuoso y elegante, su personal estilo mezcla de “reo” y “pituco”, nacido en el barrio de Belgrano, en la Ciudad de Buenos Aires, Alberto Manuel Rodríguez Gallego González de Mendoza, tal su verdadero nombre y apellido, fue un artista de fuerte personalidad y marcada presencia en cine, teatro y televisión. Con una extensa carrera actoral, muy intensa en trabajos cinematográficos, detalladamente cuidada en títulos teatrales y varias veces exitosa a nivel televisivo, Alberto De Mendoza fue un fiel representante de una época irrepetible de la escena nacional, con innumerables creaciones que marcaron a distintas generaciones de argentinos y valieron como referente para muchos actores que lo acompañaron y sucedieron en su vida.

Sería muy extenso enumerar la enorme cantidad de trabajos que ha protagonizado, el gran número de películas y obras de teatro donde ha participado, pero sin duda alguna, todos recordamos y evocaremos su personaje de “El Rafa”, que lo marcó para siempre como un arquetipo del argentino porteño. Ese programa de TV que marcó nuestra televisión en la década del ´80, quedará grabado para siempre en el inconsciente colectivo de todos los que fuimos espectadores de ese éxito ideado y creado por Abel Santa Cruz y representado por el querido Alberto.

Las mujeres que lo admiraron por décadas y aquellas que lo conocieron a nivel personal, quedaron marcadas por su atracción, su estirpe de ganador, su galantería y su linaje varonil; los hombres, siempre reconocieron en él su origen viril, su casta masculina y su raíz de códigos y valores.

A nivel personal, puedo decir que tuve la suerte de conocerlo con cierto grado de intimidad, dada su relación de amistad con mi padre y mi madre, de haber compartido algunas navidades y fines de año juntos, con él, con Mabel, su mujer, con Fabián y Belén, dos de sus tres hijos, y en algunas oportunidades haber realizado entrevistas para un programa que yo conducía cuando él hacía en Buenos Aires, “Fausto” en teatro.

En los últimos 18 años, estuve al tanto de su cotidianeidad personal y artística, a través de sus charlas telefónicas desde Madrid con mi madre, con la cual conversaba periódicamente, manteniendo ese afecto de tantos años, que siempre destaqué con gratitud por su cálido detalle de interiorizarse siempre por mí, preguntando sobre mi trabajo, sobre mis cosas y mi vida.

Su aparente seriedad, su fama de “cabrón” en los sets, su permanente galantería con las mujeres, su firme personalidad, su apasionado estilo de actuar, su entusiasmo y predilección por nuestro país, a pesar de haber vivido más de la mitad de su vida en España, su amor por su familia, por su mujer Mabel, sus hijos Daniel, Fabián y Belén y sus 10 nietos, hacen de Alberto un ser que siempre recordaremos con hondo cariño; me refiero a todos, los que lo conocimos personalmente y los que lo disfrutaron como espectadores de sus grandes trabajos.

Personajes como Alberto De Mendoza, no se vuelven a repetir, actores de su talla, quedan pocos, muy pocos y hombres con su “pinta”, su “charme” y su estilo, son una raza en extinción que lamentablemente, no volverán a existir, dados los tiempos y cambios de la era moderna. No pudo cumplir con la idea que le rondaba en los últimos tiempos, cuando se refería a sus 88 años, espléndidos y lúcidos 88 años y el tiempo cronológico que el destino le daría, de pasar sus últimos días en Buenos Aires, en el mismo barrio de Belgrano que lo vio nacer. Su despedida fue en Madrid y no en Buenos Aires, pero España lo cobijó durante gran parte de su vida y su último adiós fue al lado de sus dos hijos y cuatro de sus nietos que él tanto quería.

Despido desde aquí a un hombre que ha sabido vivir bien la vida, con los vaivenes que la misma tiene, desde su dura infancia por haber quedado huérfano desde muy niño a recorrer el mundo con su profesión y destacarse sobresalientemente en todo lo que emprendió. Mi mejor recuerdo y mis respetos al Gran Alberto De Mendoza!

DISCOGRAFÍA