MOTIVO

Espacio dedicado a toda clase de comentario libre y espontáneo, despojado de intereses de cualquier tipo (y mujer)

domingo, 3 de julio de 2011

VOTAR CON RESPONSABILIDAD


Argentina es un país hermoso, que todavía mantiene las cuatro estaciones climáticas (cada vez menos y más acotadas, lamentablemente, por el gran cambio natural de los últimos años); que aún contiene millones de kilómetros cuadrados libres, no habitados ni explotados; que es uno de los lugares con más reservas de agua hacia el futuro; que es dueño de una naturaleza increíble, con paisajes alucinantes, espacios paradisíacos, rincones bellos por donde se los mire, con mucha gente de buena madera y otra tanta no tan buena (los menos, estoy convencido); que a pesar del esfuerzo que vienen haciendo desde hace décadas algunos militares, políticos y ciudadanos comunes equivocados, por destruir y vaciar económica y moralmente nuestra patria, continuamos de pie; un país donde hace falta que todos los que lo habitamos, hagamos un consciente “mea culpa” de lo que nos pasó y nos pasa como sociedad, porque confío plenamente en que tenemos un gran futuro por delante y porque también debemos asumir que los que votamos, avalamos, apoyamos y aceptamos todo lo que nos pasó y nos pasa, somos nosotros también.

A lo largo de la historia, de los jóvenes doscientos años que cumplimos de existencia el año pasado, ha habido tantos aciertos como fracasos, tantas marchas y contramarchas, tantos tires y aflojes, tantas rigideces como elasticidades y tantas coincidencias como enfrentamientos. Personalmente y humildemente, desde mi lugar de ciudadano común y también de trabajador, de artista, pienso que tenemos que intentar llevar adelante entre todos, un país sin más antinomias. Basta de los “anti”, de los antiperonistas, antirradicales, antisocialistas, antimilitares, anti, anti, anti... Basta de los “anti”. Porque el significado mismo de la expresión anti demuestra desde su concepción lingüística, un elemento de confrontación, de estar siempre en la vereda de enfrente, en el otro equipo, sea cual fuera la postura del otro; anti es aquello que se opone, que no está de acuerdo, que disiente permanentemente. Por supuesto que cada quien puede pensar libremente lo que quiera y mantener la ideología que se le ocurra, pero hablo de respetarse, de respetarnos unos a otros, más allá de las ideas encontradas o posturas instaladas en una vereda, que nada tienen que ver con la de enfrente.

Desde que uno se empieza a relacionar con lo que pasa en el mundo y comienza a interesarse por lo cotidiano, lo social y lo político, desde que comenzamos a discernir, escuchamos los reiterados discursos de distintos representantes de diferentes partidos políticos y todos reflexionan, dicen y prometen, más o menos lo mismo: el bien común, la igualdad social, mejor educación, más seguridad, una justicia independiente, respetar los derechos adquiridos, valorar los derechos humanos, mejor bienestar para todos… y está muy bien que así lo expresen, pero el tema se problematiza cuando los años pasan, las caras se van alternando y en forma mínima, renovando. A los que les toca dirigir, los que tienen la suerte de llevar adelante el destino de millones de nosotros década tras década, no logran concretar en hechos todo lo que han dicho en palabras y allí es donde todo se confunde, se entremezcla, se bifurca y volvemos a plantearnos qué es lo que pasa. Y volvemos a enfrentarnos, a discutir, a tomar actitudes equivocadas, a agredirnos, a vapulearnos; me refiero a la clase política toda y también a nosotros, los habitantes de esta tierra, los que construimos y destruimos, los que generamos todo lo bueno y malo que tenemos y nos sucede, los que nos dejamos llevar, muchas veces, por la ira, por el resentimiento, por las mezquindades y no nos damos cuenta que todo eso no hace otra cosa que rodearnos de mala energía y no nos deja avanzar hacia lo que supuestamente todos buscamos: mejorar, lograr los objetivos de cada uno, intentar ser felices o por lo menos, tratar de vivir de la mejor manera posible, la mayor cantidad de tiempo que podamos.

¿Por qué no concretamos, aunque sea minúsculamente, lo que todos deseamos por el bien común? Si tuviera la respuesta o la fórmula secreta, seguramente la hubiese dado a conocer, pero lamentablemente no es así. Existe un conflicto que veo desde mi modesto punto de vista y es que para el ciudadano común, la política se convirtió en sinónimo de combate, de pugna y disputa descarnada que paraliza la toma de las decisiones trascendentes para el país. Se ha extendido la percepción de que la política es un ejercicio estéril, que no responde a los intereses ciudadanos y, por el contrario, se usa para avanzar en intereses personales. La joven democracia ininterrumpida que tenemos desde hace 28 años, generó expectativas que no se vieron satisfechas por su funcionamiento y creo que debemos cambiar urgentemente esta sensación. Lo verdaderamente grave del caso no es que se tenga de la política tal impresión, lo cual es cierto; lo triste, lamentable y atroz es que dicha idea se extienda a la democracia, porque nada puede ser peor que el desencanto democrático de una fracción de la sociedad, ya que puede provocar que no pocos añoren el pasado autoritario y aún deseen ir más allá. Sencillamente, eso no es posible. Por suerte, otra gran parte de la ciudadanía, se encuentra movilizada y participativa, señal que caminamos por el buen sendero y más allá de opiniones, pareceres y posturas de un lado y del otro, es una muy buena señal que así suceda.

Quizás mi creencia sobre que somos muchos más los bien intencionados que los de mala fe, suena un poco lírico, ingenuo o candoroso, si nos dejamos llevar por lo que cotidianamente somos testigos a través del tiempo, pero estoy convencido de que en algún momento, se va a revertir esta percepción negativa que recibimos casi constantemente, a través de una gran cantidad de medios, que pareciera envolvernos en un remolino oscuro sin salida. No quiero politizar mi comentario porque es allí donde se comienza a perder claridad sobre el mensaje que me nace escribir, solo necesito transmitir lo que siento, lo que pienso, lo que me parece y lo que aprecio como un síntoma de claridad general, el hecho de darnos cuenta que está en nosotros mejorar nuestra calidad de vida, está en nosotros asumir los cambios, está en nosotros obtener los ideales, está en nosotros conquistar las metas, está en nosotros enriquecer nuestra alma, nuestro espíritu y por qué no (para aquellos más materialistas) nuestra cuenta bancaria, está en nosotros conseguir los objetivos, está en nosotros votar al más capacitado y al mejor intencionado, está en nosotros modificar lo realizado erróneamente, está en nosotros ayudarnos entre todos, está en nosotros merecer y concretar un país digno, está en nosotros ser mejores seres humanos e inculcarles a nuestros hijos una enseñanza con valores, códigos, honestidad y entereza sin dejar de lado lo que nos divierte, entretiene y alegra el corazón.

Una vez más, tenemos la posibilidad política de elegir nuestro destino social, no la dilapidemos en antinomias, votemos a favor de nosotros mismos, no “en contra de”. Seguramente, si lo hacemos así, a consciencia y con criterio propio, no nos vamos a arrepentir nuevamente, como lo hemos hecho en otras ocasiones, a lo largo de la historia. Deseo fervientemente poder ser testigo del cambio, o por lo menos, del inicio del cambio para que nuestros hijos, nietos y bisnietos tengan y vivan un país mejor de verdad. Argentina es naturalmente bella y rica en muchos aspectos; nosotros, quienes la habitamos, tenemos la oportunidad y la obligación de llevarla adelante, acompañando esa belleza y esa riqueza genuina que tenemos, de la mejor forma posible, con honestidad, responsabilidad y mentalidad bien intencionada. ¡Con fe, optimismo y seguridad!

6 comentarios:

  1. Cuanta verdad Orlando! Cuanta verdad!!! Nosotros somos los responsables de lo que nos pasa porque siempre vamos en contra de algo. Te felicito Orlando. Sos brillante en tu escritura y pensamiento. A votar con consiencia. Grande Netti!

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  2. Jorge Marcos Garzia3 de julio de 2011, 17:50

    QUERIDO AMIGO ORLANDO , MARAVILLOSA ES TU PINTURA SOBRE LA REALIDAD NUESTRA , UNA BRILLANTE LECCION SOBRE LO QUE SOMOS Y LO QUE TENDRIAMOS QUE SER .- REALMENTE TE FELICITO , COMPARTO PLENAMENTE ESE PENSAMIENTO .-

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  3. Silvia Evelyn Ayllón Cárdenas3 de julio de 2011, 17:52

    quiero ir!!!

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  4. Estimado Orlando, no soy de poner comentarios en espacios ajenos a mí, pero lo que he leído aquí, me motivó a hacerlo. Te felicito por el sentimiento y la manera de expresarlo. Coincido totalmente con tu pensamiento y creo que lo que decís sobre que somos nosotros los que debemos cambiar el rumbo de nuestra Nación, es tan cierto como improbable, pero nunca se deben perder las esperanzas. Felicitaciones nuevamente por tan profundo desarrollo de nuestra realidad argentina. Afectuosamente,
    Héctor Eron

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  5. Hermoso y brillante tu comentario. Es perfecto todo lo que decis sobre nosotros los argentinos. Esperemos que sea como vos decis y podamos cambiar este bendito pais nuestro que tiene tanta riqueza, lastima los politicos que tenemos que lo unico que hacen es hacer todo en beneficio propio y se olvidan de los ciudadanos. Comparto en todo lo que escribiste Orlando. Brillante, brillante.

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  6. Es perfecto lo que pensás y escribís sobre los argentinos y lamentablemente me parece que no vamos a cambiar nuestra forma de ser, por eso estamos como estamos desde hace tanto tiempo, pero está bueno leer pensamientos como el tuyo que tienen un trasfondo de esperanza sobre nuestro querido país. Te felicito Orlando por tu claridad mental y por tu trayectoria que por más subas y bajas, mantenés una línea de ser coherente y recta en tu vida que no es fácil de encontrar en los artistas que cada vez más se venden al mejor postor o al gobierno de turno. Felicitaciones por tu blog.

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