MOTIVO

Espacio dedicado a toda clase de comentario libre y espontáneo, despojado de intereses de cualquier tipo (y mujer)

martes, 9 de marzo de 2010

MINUTO A MINUTO, OPINIÓN A OPINIÓN


La semana pasada fui invitado al programa “Minuto a Minuto” que conduce la querida Susana Rocassalvo en Canal 26 de lunes a viernes, de 14 a 15:30 horas.
Tengo que reconocer que estoy sorprendido por la repercusión obtenida, ya que aunque es de imaginar que un canal que se encuentra dentro de las primeras cinco sintonías de la grilla, tiene una llegada masiva, me llamó la atención la gran cantidad de gente que me hizo saber que vio la nota. Muchas llamadas, mensajes de texto, numerosos mails en mi página web y en facebook, confirmaron una excelente audiencia, a pesar del horario vespertino.
Debo agradecerle a Susana Rocassalvo, el trato cariñoso y respetuoso que tuvo para conmigo, su afecto sincero, espontáneo y el destacado espacio de casi media hora que me brindó en su programa, que más allá de ser un producto basado en los nunca bien ponderados chimentos del ambiente artístico y haber recibido algún que otro personaje mediático de dudoso origen durante el año pasado (supongo que presionados por la confusa realidad del convulsionado medio televisivo actual) es uno de los pocos, quizás el único en su rubro, que dedica un importante segmento de su espacio a difundir obras de teatro, el trabajo de actores en serio, músicos profesionales, cantantes que por lo menos afinan, bailarines que son bailarines reales y todo lo que se encuentra íntimamente relacionado con el verdadero mundo del espectáculo en sí.
La charla fue muy cordial, muy cortés, enmarcada en los shows que estoy presentando desde enero, haciendo hincapié en los años de carrera recorridos, las canciones y los tributos que realizo en mis recitales. Para darle un toque de actualidad mediática, podríamos decir, “la Roca” (como ella misma, a veces, se dice) me preguntó por Ricardo Fort, la industria de la música, la televisión actual y Tinelli, quizás sabiendo (o no) mi crítica opinión sobre éste último. Como la conversación era muy natural y la respetuosa calidez de Susana me provocaba una comodidad no común en la tele, hablé con total sinceridad sobre cada uno de los temas en cuestión. Del chico del chocolate, conté cómo y cuándo lo conocí hace casi 20 años atrás, cuando yo estaba radicado en México y él intentaba hacerse camino como cantante, intentando grabar sus primeros temas.
De la televisión y el estado de la música nacional, también opiné con total honestidad y crudeza, detallando mi punto de vista sobre el “mea culpa” que deberían hacer los que manejan la industria musical argentina por el poco esfuerzo que hacen en alentar a los muchos nuevos talentos que tenemos en nuestro país y también di mi parecer sobre los límites que deberían emplear algunos conductores de programas televisivos como Alejandro Fantino, por ejemplo, de quien había visto en su programa de la noche anterior dos de los momentos de mal gusto más sobresalientes de la TV. El primero, con un análisis detallado de los panelistas (Pamela David, Martín Ciccioli, Flavio Mendoza) y el animador, que duró más de diez minutos, sobre una flatulencia... gas... pedo... del anteriormente mencionado Ricardo Fort en presencia de su jefa de prensa, su novia y algunos acompañantes más de su entorno, arriba de un avión.
Siempre me pareció que lo escatológico, sea como sea y mucho más en televisión, nunca fue para ponderar y menos que menos, haciendo una apología, supuestamente graciosa, del análisis casi arqueológico del acto de mal gusto. El segundo hecho de extrema vulgaridad, fue la desagradable “confesión” del partenaire de Fantino, Coco Silly, que ante la bizarra pregunta del conductor, con total desparpajo, se animó a contar públicamente que él le practica sexo oral a las mujeres aunque estén con el período menstrual y como remate de tan desafortunado comentario, cerró con la frase: “Y termino con la boca como Piñón Fijo”. No soy para nada moralista, no me asusto de nada ni por nada en cuanto a sexo se refiera, mucho menos soy pacato, todo lo contrario, pero sí creo en que se deben manejar las formas y que existen lugares y lugares para mencionar ciertas cosas y más cuando esas cosas son intimidades

Para cerrar la amena conversación, la creadora de “Rumores”, me preguntó: “¿Te gustan los programas de Tinelli?” y allí el eje de este comentario, porque me resulta llamativo que una opinión franca, sincera, despojada de intereses de todo tipo como la que realicé, llamara tanto la atención. Después de mis comentarios, respetuosos pero críticos hacia Marcelo Hugo, una andanada de mensajes cibernéticos, llamados telefónicos y repercusiones en el medio, hicieron que la sorpresa fuera aún mayor. Entiendo que muchos colegas, traten de obviar públicamente su desaprobación al producto Tinelliano, que en la intimidad confiesan, por temor a “represalias” dentro del medio laboral; sin ir más lejos y con un poco de buena memoria (cosa difícil de lograr en nosotros), puedo hacer mención de la fuerte crítica al establisment mediático que hizo hace un par de años en el programa de Mirtha Legrand, mi amigo Pablo Rago y la cobarde e hipócrita “sanción” que le aplicaron y aplican, aún hoy, de manera oculta, ciertos cómplices periodísticos funcionales de los que manejan los hilos y dominan un alto porcentaje del trabajo artístico local.

Mis comentarios no hicieron otra cosa que reflejar la verdad de lo que pienso desde hace mucho tiempo sobre la mala injerencia de Tinelli en la tele a través de sus productos roseados de mediocridad, la burla reiterada de gente no preparada, expuesta al grotesco, las pocas ganas que denoto en su accionar por modificar y mejorar sus programas, a pesar del importante lugar obtenido a nivel económico y artístico durante estos veinte años que se mantiene al tope del raiting, cosa que le valoro enormemente y reivindico como un logro sobresaliente de su trabajo, carisma e inteligencia. También declaré que me resulta triste que él siempre se haya mofado de los artistas, con sus cámaras ocultas, poniendo en ridículo una y otra vez a los que concurrían para participar de sus ideas del sur, menospreciándolos y que lamentablemente, muchos otros artistas, fueron y son cómplices de todo eso.

En fin... no voy a volcar en esta columna la extensa lista de cosas que puedo seguir mencionando al respecto porque ya me parece demasiado largo lo que he descripto hasta aquí. Simplemente, quiero dejar mi agradecimiento a todos aquellos que me han escrito y llamado desde todo el país (y no exagero, porque recibí saludos, cartas y mensajes desde Mar del Plata, Necochea, Rosario, Santa Fé, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Salta y Santiago del Estero, además de los muchos de Buenos Aires) para acompañar mi pensamiento, coincidiendo en muchos de los aspectos que vertí. Y decirles que creo que lo mejor que podemos tener es la libertad de expresión, aunque muchos se esfuercen desde décadas y décadas en impedirlo sistemáticamente, no sé por qué razón... o mejor dicho, sí lo sé, pero es tema para otro momento, otro post u otro café.

1 comentario:

  1. Coincido con tus palabras; hay algo que se perdio, se fue, ya no esta entre la gente que integra esta sociedad (y en todos los ambitos y sectores sociales)y es el "respeto" este valor que que a muchos de nosotros nos han enseñado en el seno familiar, no hay limites de ningun tipo, en principio no hay respeto por la vida; de ahi en mas, todo es un camino directo a la decadencia del ser humano; y la television, lamentablemente no es mas que una muestra de lo que sucede en nuestra sociedad.
    Saludos cordiales y muy sabias palabras en las cosas que escribis.

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