MOTIVO

Espacio dedicado a toda clase de comentario libre y espontáneo, despojado de intereses de cualquier tipo (y mujer)

jueves, 18 de junio de 2009

CHAU FER

Es un día raro para mí, bastante raro. La palabra raro, según el diccionario de la Real Academia de la lengua española, significa algo que se comporta de un modo inhabitual, extraordinario, poco común, escaso en su clase o especie. Y yo, hoy jueves 18 de junio de 2009, me siento así: raro.
Ayer falleció un amigo mío de la infancia, Fernando Peña, con quien viví infinidad de momentos, compartí navidades, años nuevos, juegos, tardes, noches, mudanzas, salidas, alegrías, tristezas…
Nuestros padres (José Gabriel “Pepe” González Peña y Orlando De Benedetti) eran íntimos amigos, nuestras madres (María José “Malena” Mendizábal y Celia Marta Lombardo) no lo eran tanto pero tenían un grado de relación que podría catalogarse de cotidiana, afable y hasta confidente, en muchas oportunidades.
Mi afinidad con Fernando y su hermano Federico era natural, casi familiar; nuestros padres compartían relaciones personales y negocios en común, por ende, estábamos mucho juntos. En su casa, en la mía, fines de semana enteros en “Embrujo”, una pileta que competía con “Sunset” en la zona norte de Buenos Aires, que era propiedad de mi viejo, paseos inolvidables al “Ital Park”, mañanas que para nosotros eran interminables en estudios de radio donde su padre conducía y el mío producía, horas correteando por canales de televisión como el 7, 9 y 11 en distintos años, mientras nuestros viejos grababan programas como “Esta Noche” o “El Ancho Mundo de los Deportes”, salidas pre adolescentes al cine y después a comer la pizza de “Kaskote”, carreras de bicicletas por las calles de La Lucila, en fin… un montón de momentos que a esa edad se viven como deben ser: frescos, naturales, libres, sin preocupaciones y hoy, después de muchos años, se recuerdan con cariño, ternura y nostalgia.
No voy a volcar en este texto detalles personales, anécdotas íntimas, algunas que he compartido, otras que conozco por su voz y algunas otras por sus padres y los míos.
Tampoco me voy a referir a su historia artística, ya que mucho se ha conocido en estos años y mucho más se ha escrito en estos días en diarios, revistas y páginas de Internet.
Simplemente quiero volcar mi sentir y dejarlo escrito. El sentimiento de la ausencia es indescriptible; yo la he vivido intensamente y aún la sufro desde hace exactamente 20 años, cuando murió mi padre. Obviamente, no son iguales las sensaciones que se perciben tras la muerte de un padre a la de un amigo, pero sí el vacío produce algo similar; en otra dimensión, con otra intensidad, desde distintos lugares, pero con el mismo efecto desolador.
En honor a la verdad, con Fernando no nos frecuentábamos seguido, pero cada vez que nos veíamos, nos envolvía ese halo mágico que cargábamos desde niños con tantas cosas compartidas y nos repartíamos cariño, calidez y amor. Me lo expresaba de diferentes maneras, con invitaciones a su “Parquímetro” en radio La Metro para apoyarme artísticamente desde su lugar, con sus modos, sus personajes inigualables, irrepetibles, anteponiendo siempre respeto y por sobre todas las cosas, afecto, que era lo que yo sentía las veces que estuve en el estudio o salí al aire por teléfono en el programa. Con la alegría de dejarme entradas para sus espectáculos, en Buenos Aires o Mar del Plata, con el cariño hacia mi madre cuando la volvió a ver después de tantísimos años, con las llamadas o mensajes que nos dejábamos a través del teléfono, con las charlas que mantuvimos en sus anteriores internaciones, con su ternura al recibirme junto a mi hermano en el camarín y emocionarse por verlo tan grande a Lucky, con sus actitudes de generosidad artística, cargadas de amor genuino al referirse a mí en sus espectáculos, con su emoción franca al conocer a mi hijo Luca, en fin… podría seguir, pero no quiero aburrir ni aburrirme entrando en lugares comunes. Simplemente, dejar testimonio de mi tristeza, de mi profunda pena por saber que no lo volveré a ver más y que nos quedamos sin un artista único, inimitable, despojado de toda hipocresía, seriamente crudo, extremo, inteligente, creativo, irreverente, sensible, tierno, contradictorio y apasionado.
Chau Fer, que en paz descanses.

6 comentarios:

  1. SE FUE EL MAS CUERDO DE TODOS LOS LOCOS...
    SE FUE UN ARTISTA INIGUALABLE...
    SE FUE EL MEJOR DE TODOS...
    SE FUE UN GENIO...
    SE FUE FERNANDO PEÑA...
    EL CIELO ESTÁ DE FIESTA ...
    FERNANDO QUE DESCANSES EN PAZ...

    Luciano De Benedetti

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  2. Querido Orlando, comprendo y comparto tu tristeza, porque en mi casa existe el mismo dolor. Será que Uds., los artistas están constantemente dentro de nuestro hogar que ya son de parte de nuestra familia?. Si estamos todos tristes, si hasta mi hijo se me acercó el día que se fue Fernando, cuando volvió de la facultad y me dijo, -"Viste mami, se fue el loco lindo"- y si, es cierto, yo a veces no lo comprendía, pero era un loco lindo que nos dejó a todos tristes.
    Te acompaño en el dolor amigo, y por todos esos años hermosos que compartieron junto a sus padres, pensá que él sigue estando, o que se fue de viaje y pronto volverá. Esa es la única manera de aplacar la tristeza. Te quiero Orlando sos una gran persona, completamente humano y querible.

    Susy Solcito Araya
    Tu amiga.

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  3. Me emociono mucho esto que acabo de leer, Yo admiraba muchisimo a Fernando. Tuve la suerte de ver varias veces a todas sus criaturas. Y vi su ultima obra unos días antes de que nos deje para irse de gira.
    No habrá ninguno igual...no habrá ninguno.
    Hasta pronto puto lindo!!!

    Orlando no sabia de está amistad que tenias con Fer. Pero estoy segura que donde el se encuentre está contento por estás palabras que escribiste y compartis con todos los que lo queriamos.
    Te Mando un Beso Enorme, Te Quiero Mucho!
    Y ojalá nos veamos prontito.

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  4. Dos años ya... La puta madre, cómo pasa rápido la vida. Cuando te veo grabado en alguna repetición que cada tanto compaginan en programas de archivo, me parece increíble que ya no estés más físicamente. Se te extraña mucho en la radio; tus oyentes y seguidores "fernandófilos" están intentando hacerte un mural en alguna calle de Buenos Aires para dejar testimonio del sentimiento que tienen por vos, pero parece que por ahora, no se consigue pared disponible o disponibilidad de voluntades para ceder paredes, en fin... Te recuerdo con mucho cariño; mi vieja te manda un beso y mi hermano también, dice que añora no verte más en teatro, como tantos miles más. ¿Sabés?, saqué un disco nuevo, con canciones de Favio, te hice caso; ¿Te acordás cuando me decías que era como Favio joven? Ja, ja. ¿Te das cuenta? Siempre sacás una sonrisa...
    Saludos Fernando, tu figura y recuerdo, siempre estarán con los de acá abajo, ojalá que vos desde arriba, lo puedas ver.

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  5. Hermoso testimonio de una niñez compartida. Gracias por compartir la foto, las historias y el sentimiento. Gracias Orlando por hacerlo desde este espacio. Dos años de gira, fue una gran experiencia haberlo oído en radio y visto en teatro. Pudimos disfrutarlo y no todos pueden decir eso. Gracias por la magia, Fer!

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  6. Sonia Llorca Navarro17 de junio de 2011, 17:37

    Qué lindo lo que escribiste Orlando, muy sentido y emotivo. Fernando era un ser especial, muy amado y resistido, pero su arte será siempre inigualable. Que triste no tenerlo más para poderlo disfrutar, qué suerte que fueron tan amigos desde chicos y qué hermoso es que lo compartas con quienes los admiramos a ambos. Un besote.

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