MOTIVO

Espacio dedicado a toda clase de comentario libre y espontáneo, despojado de intereses de cualquier tipo (y mujer)

lunes, 13 de marzo de 2017

ESTAMOS JODIDOS

Evidentemente, estamos jodidos. Hablando mal y pronto, como diría mi abuela, estamos jodidos.
Nuestra idiosincrasia argentina es compleja, enredada, difícil, trastornada y sumamente inestable. Las ideologías se han ido diluyendo con el tiempo y los reiterados hechos deshonestos a lo largo de la historia, contribuyeron mucho a la disgregación de ideas e ideales. Un gran porcentaje de ciudadanos argentinos está decepcionado, una vez más, de la política y los políticos, ya que la perturbada y lamentable realidad cotidiana, nos posiciona nuevamente en un estado general de frustración y desengaño.
Me entristece mucho el deterioro social que nos acecha y más me angustia la desidia reinante de quienes supuestamente son los que deberían bregar por el bienestar común, desde sus lugares de poder y decisión. En definitiva, para eso se postulan, o por lo menos, correspondería que así fuese.
No voy a inmiscuirme en la afamada “grieta” que han creado ciertos inescrupulosos miserables, y ventajistas, porque sería una estupidez de mi parte, ya que tengo la convicción de que esa “división ideológica” fue engendrada ex profeso por mentes pérfidas, perversas y depreciables en beneficio de unos pocos y en desmedro de millones. La inteligencia se puede utilizar en pos del bien y también del mal; en este escenario al que hago referencia sobre la fragmentación y discordia de credos y doctrinas, intuyo que ha sido manipulado maquiavélicamente para instalar una fisura colectiva que va a ser difícil de restaurar. Por eso expreso que no voy a hacer referencia a la segmentación provocada, de manera deliberada, sino todo lo antagónico.
Cuando menciono a nuestra idiosincrasia de la forma que lo hago, es desde el análisis, desde el sentido común, desde lo consumado y desde los hechos concretos que nuestro país ha vivido desde que existimos como Nación. Todo lo que sucede en el país es por las acciones y decisiones de quienes lo habitamos, e indudablemente, nuestros aciertos y alegrías, pesares y desdichas, son producto de las resoluciones de la ciudadanía. Nada de lo que ocurre está ajeno a nuestra forma de ser, todo se rige por el espíritu y la esencia argentina.
Los argentinos tenemos una combinación de características que nos hace ir de un extremo a otro sin tregua ni intermedios, somos pasionales, desunidos, desafiantes, combativos, vehementes, impulsivos, ventajeros, engreídos, necios y también contradictorios, porque a su vez, somos todo lo opuesto; una rara mezcla entre lo incoherente, disparatado y sorprendente. Todo lo que tenemos de sensatos y racionales, fracasa ante la imprudencia ilógica que nos domina, entre otra gran cantidad de cosas.
Nuestra sociedad está cooptada por los extremos y nada ni nadie a la vista, pareciera calmar este presente incierto, ya que no encuentro puntos de entendimiento visibles entre los distintos pensamientos. Los que están a favor de un esquema o idea, no se mueven de allí y viceversa, realidad que torna casi imposible la razón y el discernimiento. Observando un poco más allá de los límites de nuestras fronteras, el mundo está bajo el mismo precepto y eso hace aún más difícil todo, ya que ni siquiera podemos utilizar ejemplos válidos de otros países para intentar demostrar nuestra supuesta puntual equivocación, teórica y filosófica.
Cuando titulé este comentario “Estamos jodidos”, es porque no percibo solución a la triste actualidad que nos circunda, por lo menos a corto plazo, y eso sí es estar jodido, ya que al no tener siquiera una esperanza de poder corregir este estigma, hace que uno se desmoralice, se desilusione y no hay peor cosa que el pesimismo y abatimiento para superar conflictos y salir adelante. Personalmente, soy optimista por naturaleza y en la medida de mis posibilidades, trato de ser siempre positivo, procurando generar buena energía a mí alrededor, pero cada vez se hace más difícil encontrar la armonía tan deseada. ¿Será cuestión de entregarse al destino y confiar en la aparición de algún ‘elegido’ que irradie mensajes y hechos pacíficos contemporizadores? Lo dudo.
La ambición del hombre es cada vez mayor y más desmedida, todo es especulación, todo es aprovechamiento, todo es lucro. Nadie repara en nada, más allá de lo material y económico; pareciera que el único significado importante de nuestra existencia es lo que se gana, lo que se obtiene, lo que se muestra, lo que se exhibe. Estamos deteriorados como sociedad, ausentes de las cosas que valen la pena y eso es muy triste y lastimoso. No quiero resignarme ni entregarme a ese pensamiento egoísta y codicioso, todo lo contrario.
Por más que haya gente necia, hermética, obsesionada, fundamentalista e intolerante, que no distingue color, proyecto, propósito, ni intención, creo firmemente que está en nosotros, los ciudadanos comunes bien intencionados, los que habitamos esta hermosa tierra argentina desde el empeño y la voluntad, los que trabajamos con honestidad, los que nos regimos de valores amistosos, solidarios, fraternales, los que nos esforzamos por cumplir nuestro rol desde la dignidad y moderación, los que deseamos que a la mayor cantidad de gente le vaya bien o mejor, los que tratamos de no vulnerar al prójimo ni desearles el mal, los que tenemos ‘buena leche’, en definitiva, los que no perjudicamos la vida de nadie, está en todos nosotros, reitero, hacer las cosas de diferente forma, aceptando realmente al que no piensa como uno, tolerando verdaderamente al que discrepa, admitiendo errores y/o equivocaciones propias y ajenas… Ya sé, no es fácil, nada fácil, pero sin pecar de crédulo e ingenuo, estoy seguro que existen personas dispuestas a la transformación, al progreso general, aunque contemplando las circunstancias que hoy nos envuelven, resulte extraño o parezca casi inalcanzable.
Si termináramos con las antinomias estériles e improductivas, nos daríamos cuenta cuánto mejor negocio es la concordia y el consenso. Confío en que de un vez por todas, tengamos la lucidez necesaria para revertir esta inútil posición social, que lo único que logra es incrementar las fortunas de los que más poseen y acentuar las carencias de los que menos tienen.
Estamos jodidos, SÍ, pero NO estamos perdidos.      

domingo, 29 de enero de 2017

martes, 18 de octubre de 2016

30 AMORES

Este momento es muy significativo para mí, porque estoy cumpliendo 30 años de profesión, de cantante, de recorrer caminos, de transitar senderos, de compartir canciones en muchas partes del mundo, de frecuentar distintos escenarios, de conocer lugares disímiles y gente de culturas dispares, de recibir cariño y calidez en diversos países, de atravesar éxitos y decepciones, de transitar tristezas y alegrías, desencantos y premios, frustraciones y logros.
Llegar a cumplir 30 años dentro del mundo de la música, más allá de las altas y bajas que el ámbito artístico al que pertenezco siempre presenta, es en primer término, un orgullo, en segundo orden, una conquista y en tercer lugar, una consecuencia, que descubre mucho tiempo de trabajo, esfuerzo, tesón, constancia, perseverancia, empeño, paciencia, tenacidad, firmeza y algo de suerte. La suerte siempre nos debe acompañar, porque sin ella, por más que todos los sinónimos que mencioné se alineen y confluyan entre sí, no hay conformación positiva posible.
Muchas veces, en distintas entrevistas, me han preguntado sobre el éxito y el fracaso y siempre respondo que tanto el revés como la gloria son valiosos porque nos demuestran que ni una cosa ni la otra son la victoria ni la caída absoluta. Los artistas tenemos la particularidad sobre otras actividades, de tener a la exposición pública como una compañía cotidiana, ya sea para los triunfos como para los desengaños y el hecho de subsistir y evidenciar las dos cosas de manera notoria, hacen que uno aprenda de forma realista y rigurosa que no todo lo que se vende es tan categórico y tampoco es tan terminante lo que no se obtiene. No es fácil entenderlo, tampoco es simple asumirlo, quizás haya que permanecer 30 años en la carrera para darse cuenta y aceptarlo naturalmente.
A lo largo del tiempo he vivido infinidad de momentos, me he cruzado con una vasta cantidad de personas, he tenido amores y desamores; como ya dije, he sufrido frustraciones y he alcanzado algunos logros y buenos resultados, tuve mucha exposición pública y trascendencia masiva como también etapas de ausencias, postergaciones y vacíos mediáticos, he vendido cientos de miles de discos en distintos países, obteniendo premios de Oro y Platino, y también nulos resultados comerciales en la industria discográfica, he grabado hermosas canciones y otras no tanto, he tenido la suerte de haber compartido escenarios y sets televisivos con compañeros que admiro, respeto y quiero, me he cruzado con otros que simplemente considero cortésmente, he cantado en estadios llenos, plazas de toros completas, plazas públicas multitudinarias, importantes teatros y también en bares pequeños, pubs reducidos y lugares minúsculos, he trabajado como actor, productor, conductor, animador de radio y televisión, me di el gusto de compartir personajes humorísticos que hacía en la intimidad y desarrollarlos popularmente en la radiofonía, he sido artista sobre el escenario y por lapsos, un trabajador más debajo de él, he recorrido en giras cientos de miles de kilómetros en rutas de mi país y Latinoamérica, he viajado mucho en aviones, también me he quedado “guardado” largos períodos y tantas cosas más…
 
 
Cada uno de los hechos, sucesos y pormenores de mi vida profesional se han ido potenciando a través de personas que me han rodeado, gente que ha colaborado conmigo, que han ayudado a difundir mi música, periodistas que han comunicado mi actividad, que me han apoyado con afecto y calidez; También ha habido algunos personajes que no lo hicieron y me han ayudado de igual manera a darme cuenta que lo más importante que un artista debe tener, es dignidad, orgullo, decencia, nobleza y honorabilidad artística y personal, sin dejar nunca de lado la esencia de uno mismo.
Soy un hombre agradecido a la vida por todo lo que me ha regalado; por los padres que he tenido y la buena formación que me brindaron, por los amigos que he cosechado, el amor que siento por ellos y el cariño que recibo de su parte, por la familia que construí con María Laura, mi mujer, Luca y Florencia, mis dos hijos, por mi familia toda, por la salud que me acompaña, por los músicos que me han escoltado, por la gente que ha recibido mis canciones con tanta calidez desde mi primer disco, por las personas que continuaron eligiendo mis temas como propios a través del tiempo y por todo lo que la música en general me ha entregado en estos 30 años.
 
30 años superan en 6 la mitad de mi vida, esto significa que hace la mitad de mi vida, más 6 años estoy dedicado a cantar y a trabajar en el medio artístico, algo bastante plausible en alguien como yo, que en su adolescencia quería ser jugador de fútbol. Como el humor es una característica de mi personalidad que nunca me abandona, puedo reírme de mí mismo y mencionar que quizás algunos detractores podrán decir: -“Como cantante es un buen jugador de fútbol”-, pero lo cierto es que gracias a la tenacidad, empeño, dedicación, trabajo y firmeza, desde hace 30 años, el público que me acompaña, lo hace con afecto, calor y sentimiento, algo que valoro con enorme gratitud y corresponderé siempre, en la medida de mis posibilidades.
Tendría que mencionar con nombre y apellido a muchas personas que han sido y son importantes en mi vida y trayectoria artística, pero sería largo y tedioso para este espacio. Gracias a todos y cada uno de los que formaron parte de mi crecimiento profesional, a los que me impulsaron, comprendieron, fortalecieron, asistieron, patrocinaron, produjeron, apuntalaron, colaboraron, apoyaron, difundieron y aplaudieron; fundamentalmente a los que con su aplauso, contención y cariño lograron que esté consumando 30 años con la música y el canto.
 
Y a los que después de tanto tiempo continúan manteniendo mis canciones en el buen recuerdo de sus vidas, les retribuyo con un inmenso reconocimiento virtual todos estos años compartidos y los que están por venir.
Desde la sinceridad de mi corazón, muchas gracias a todos los que permanecen junto a mí, acompañando el sendero de 30 años de trabajo 

DISCOGRAFÍA